¿Cómo es posible realizar un análisis del comportamiento del consumidor?

Existen distintas inquietudes que pueden surgir, como por ejemplo: ¿Conocemos nuestros productos?, ¿tenemos idea de los detalles de esos servicios que ofrecemos? ¿Conocemos a los clientes? ¿podemos interpretar los patrones que generan nuestras ventas? Por ejemplo en plataformas como eae opiniones puedes encontrar recomendaciones para estudiar un MBA donde puedas aprender este tipo de herramientas si lo quieres hacer a nivel profesional.

Sim embargo, existe una forma sencilla de responder a dichas interrogantes, y es mediante un Buyer Persona (BP) o cliente ideal, esto viene a ser una representación ficticia de nuestro consumidor perfecto.

Pero ¿Es posible diseñar el que necesitamos? ¿Estamos listos para definir nuestros objetivos, motivaciones, retos, preocupaciones? ¿Tenemos idea de cuales son los elementos que se deben considerar para crear su trasfondo e historia?

Inicialmente debemos ir por los detalles del BP, seguidamente, es importante centrarse en los datos que ofrecen los estudios de mercado y la atención postventa.

De esta manera se obtienen los datos cuantitativos y cualitativos que se requieren. Solo de esta manera seremos capaces de desarrollar un excelente análisis donde se reflejen los hábitos y el comportamiento del consumidor.

Definir el cliente ideal: una vez que se tiene el producto, tan solo hay que definir a la persona que lo compra. El Buyer Persona es la manera con la que se describe al cliente ideal. Este no es real, se trata de un ideal que esta basado en características demográficas y sociales, pero sobre todo, en cómo es visualizado el consumidor final. Es posible usar los datos que que son generados mediante encuestas de satisfacción, o basarnos en estudios previos de segmentación del mercado. 

Lo primero que se debe hacer es colocarle un nombre que corresponda a las características demográficas de nuestro mercado meta; si se trata de un público hispanohablante, no los llamamos Michael, sino Miguel.

Seguidamente se establece la edad promedio que corresponde a nuestro cliente. Debemos imaginar las razones que han llevado a nuestro cliente ideal a despertarse cada mañana. Es importante que nos alejemos de la computadora y realicemos un dibujo a mano el rostro que tenemos en mente de nuestro cliente.

Usemos la imaginación: debemos ser sensibles al momento de definir los pequeños detalles que lo llevan a ser un individuo. Conocer ¿Qué lo motiva?. Para ello es necesario que se diseñe a una persona con preocupaciones, miedos y necesidades por satisfacer.

No solamente se puede imaginar un ente que vive para comprar. Como base podemos tomar las experiencias que hemos tenido con los clientes, tanto aquellos que quedaron satisfechos como los que no. Todos esos datos específicos que se tengan nos ayudarán a definir ese público objetivo.

Nuestra Buyer Persona viene a ser la herramienta que más nos servirá cuando buscamos determinar el tipo de contenido, tono y estilo que necesitamos para llegar a nuestro mercado meta.

Cuando tenemos listo el dibujo, debemos colorear y contestar las siguientes preguntas: 

¿Nombre?, ¿Género?, ¿Cuántos años tiene?, ¿Cuál es su ocupación?, ¿Cuenta con algún nivel de estudios?, ¿Usa las redes sociales?, ¿Cuáles son sus objetivos?, ¿Cosas que lo desafían?. La idea es ubicar gran cantidad de detalles con los que se pueda definir con mayor calidad el diseño de nuestro Buyer Persona.

Dejar a un lado los estereotipos: Evitemos ser despectivos o usar generalidades ofensivas. Con este ejercicio lo que se busca es sentirte más cercano a nuestro mercado mediante la imaginación. No es posible acercarnos a venderle a alguien si lo rechazamos por sus preferencias.

Una vez que lo hemos identificado, ahora podemos entender de mejor manera el comportamiento de nuestro consumidor ya que hemos sido capaces de ponernos en el lugar de otros. Ahora ya es momento de enfocarnos en la creación de un contenido que sea más específico y basado en los datos que hemos diseñado.